Era el día de tu cumpleaños y tenía que viajar a Iquique para estar contigo, lo más rápido y seguro era el avión de las 8 de la mañana, a pesar que sólo alcanzaría a dormir 2 horas, pero eres tan importante para mí que decidí hacer el esfuerzo. El aeropuerto estaba vacío, nadie viaja un día miércoles tan temprano. La gente me miraba algo extrañada, seguramente mi cara de sueño no pasó desapercibida. Llegó la hora de subir al avión. La persona que se sentó a mi lado tenía un halo extraño, sentía que me miraba y su rostro era pálido como el papel, era casi angelical, pero con el entrecejo fruncido me dio más miedo que tranquilidad. Hace tiempo no sentía ese escalofrío corriendo por mi cuerpo. “Podrías haber sido feliz ” me dijo, y se cambió de asiento. Otro escalofrío recorrió mi espalda, es sólo una tontería pensé y esperé el despegue de la nave. Una vez en el cielo las palabras de ese extraño personaje aún rondaban mis oídos, aunque traté de no darle importancia. Traté de he...
Comentarios
Y sobre el relato en sí, me gustó mucho, se te agradece por compartirlo.
besos
Dejo un saludo, y un abrazo. Sonríe, que la vida sigue y no esperará a que levantes la cabeza.
Bien por ti.
Cariños!
Snif, snif, buuuu, buuuaaaa!!!!
:)
Hasta pronto.